jueves, 11 de junio de 2015

ARAMBURU Y ROJAS, MASONES, HACEN ASESINAR A SUS OPOSITORES


En la revolución del 16 de Septiembre de 1955, pese a los cuatro días de lucha, no hubo actos de barbarie. Sí, hubo lucha franca entre ambos bandos con muy pequeñas bajas. Los vencedores Lonardi, Bengoa, etc., pretendieron pacificar los ánimos. Proclamaron el lema "ni vencedores ni vencidos".Pero los intrigantes, los vengativos, unidos a los que más se habían distinguido por sus muestras de obsecuencia hacia Perón, el Almirante Rojas y el General Aramburu, mediante el amplio apoyo de los militares masones como Hartung, Lanusse (director de los denominados "comandos paralelos"), Krause, Toranzo Montero y otros, arrojaron del poder a Lonardi y Bengoa, para instalar una brutal tiranía.

El 9 de Junio de 1956, los peronistas intentan un golpe. Apenas lograron capturar una comisaría y un puesto de guardia. No hubo ni un solo muerto ni herido. Fueron brutalmente reprimidos: unos fusilados luego de brevísimo sumario, y otros asesinados sin ningún atisbo de piedad como los casi cuarenta obreros asesinados en los basurales de José León Suárez por el Teniente Coronel Fernández Suárez.

Algunos de los oficiales inculpados fueron tan sólo condenados a prisión por los tribunales militares de Campo de Mayo. El General Lorio, jefe del acantonamiento, fue ordenado perentoriamente por el General Aramburu para que se cambiara la sentencia por la de muerte.

Mientras, la madre desesperada de uno de esos oficiales imploraba a la mujer de Aramburu piedad.De esta dama, tan fría y dura como la Thatcher, recibió una lacónica respuesta: "El General está durmiendo la siesta". Unas hora después su hijo caía asesinado.
El General Lorio, culto boy scout "siempre listo", cumplió la orden del criminal presidente.
El General Valle, luego de haberse rendido, vencido ya el término de la ley marcial, igualmente fue asesinado por orden de Aramburu. Valle, desde las aulas del Colegio Militar, era íntimo amigo de Aramburu. 
Amigos en las buenas y en las malas. Amigos de parrandas juveniles, formaban además parte de un consorcio de departamentos en construcción con otros de sus camaradas, que organizara Aramburu. Pero el 9 de Junio recibió de la Logia la orden de fusilar. Y fusiló. Valle no era masón. Aramburu, sí. El señor Francisco Manrique, masón, entonces monje gris de la presidencia, tiene mucho que ver con esta masacre.

Como era masón el ministro del Interior de ese momento, Dr. Eduardo Busso, quien conociendo previamente la trama golpista de los peronistas, en lugar de prevenir, redactó los decretos de la ley marcial y de fusilamientos. Nada hizo para evitar la iracundia militar.

Era radical. Y nada hizo otro radical y ministro: el Dr. Alconada Aramburú. Y nada hicieron los representantes radicales del famoso Consejo Consultivo, ni Zabala Ortiz. Los radicales aprovecharon el golpe para capturar todos los mejores puestos del gobierno. Radical era un tal Boggero que removió, con su pata, el cadáver de Valle, recién fusilado para constatar su muerte.

PATRICIO JOSÉ MAGUIRE, informaciones sobre Masoneria y otras sociedades secretas, número 29.Octubre de 1985.